Camino se hace al andar…

Camino se hace al andar... 1
Miguel Ángel Miguel. Soria M&M Difusión.

Camino se hace al andar... 2

Camino se hace al andar…

Desde luego que hay diferentes perspectivas para contemplar la situación que está viviendo en Cataluña en estos momentos. Por un lado tenemos el caminar de ayer, del Presidente de la Generalitat, a lo largo de una de las carreteras cortadas, un caminar sin nervios, con tranquilidad, muy diferente del caminar de esos chicos que buscan como llegar a sus estudios pues la acumulación de faltas sin justificar les arruina el cuatrimestre, unos chicos preocupados por sus clases y no por la política y que ven como las carreteras cortadas y la violencia les asusta y les intimida. O de esos exaltados que corren detrás de los Mossos para apalear al que se cae y ensañarse con él.

Un caminar muy diferente el de esos españoles a la salida de los metros de Barcelona, buscando llegar a su trabajo a tiempo con miedo a ser sancionados en sus empresas. O la forma en la que todo el mundo elige en las diferentes ciudades catalanas qué ruta tomar en función de los whatsapp que van recibiendo para ver por donde pueden ir a su trabajo o llevar a los niños al cole, sin correr riesgos, porque la vida sigue, sigue para todos.

La vida sigue y los recibos llegan a fin de mes. No puedo imaginar sentir lo que viven las personas que esta noche vieron arder su vivienda en Barcelona, ni lo que sintieron los pilotos del helicóptero de la policía nacional agredidos por cohetes de artificio, unos cohetes, los cuales, de prosperar hubieran conseguido que el helicóptero cayera sobre el mismo lugar y hubiera un baño de sangre.

No quiero pensar en el transitar de los camioneros que atraviesan estos días Cataluña en su labor de llevar sus cargas a otros puntos de la comunidad y del país, en su dia, cómo tienen que estar viviendo esta situación y sus singladura para salir de la zona de conflicto.

Tampoco me puedo poner en los pies de las fuerzas de seguridad del Estado, ante la forma violenta en la que son amedrentados y cómo sus lideres políticos en Cataluña, no tienen palabras de animo para ellos, si no más bien amenazas veladas. Policías. Mossos, Guardias Civiles, todos con sus familias e hijos que tal vez en un tiempo tengan que pasar a llevar el rostro cubierto por un pasamontañas para salvaguardar la vida de sus familias en un territorio hostil del catalan para el catalan y del español para el español.

Camino se hace al andar..

Ayer la manifestación en Madrid por las pensiones, la salida en Bilbao y otras ciudades del país Vasco ante la sentencia de los tribunales. En Valencia marchas de apoyo a favor de Cataluña, en Murcia las manifestaciones por el problema del agua. En la España Vacía promesas rotas  y ausencia de apoyos, mientras se crean más propuestas de acción.

Tanta gente en estos momentos en todas artes pidiendo ayuda… tanta gente asustada, descontenta, pasando miedo…

Me siento por un instante en este caminar de encrucijadas y contemplo las soluciones que tienen que venir desde la Moncloa para solucionar la convivencia pacifica en Cataluña y veo que hay una tensa espera a que sea la propia Generalitat la que dé la solución. Una Generalitat que camina cortando carreteras con paso despreocupado tiene que ser la que de forma «pacifica» retire a los violentos de las calles.

«Pacifica», si,  porque sin sus fuerzas de seguridad del estado para tratar de mantener el orden público estos días, esto sería una … ¿verguenza? …  me cuesta elegir la palabra adecuada ante la tensa espera, una inacción que puede suponer para el presidente de la Generalitat ¿un delito de sedición? y con ello, la creación de un mártir y un apostolado. Mientras se retrasa la solución, Cataluña arde, y todo a menos de 25 días de las generales.

Me siento a contemplar esta inacción de los próximos diez días esperando que las cosas se calmen por si mismas, sin tomar medidas con tanto ciudadano herido. Creo que no entiendo de política ante las imágenes que veo donde seres humanos sufren ante la exaltación de otros para ver quien tiene más razón. No entiendo que hoy un presidente en funciones se vaya a Bruselas y no vuele a Barcelona a estar al pie del cañón, no entiendo de inacción, entiendo de liderazgo ante la crisis. No entiendo como Puigdemont esté exiliado y no al pie del cañón, no lo entiendo, ¿será que ya no hay lideres?.

Menos de 25 días para las elecciones generales, y una persona centraliza la atención en el Gobierno de la Nación, ¿qué es más importante, España o los votos que pueda perder ante esta situación? Para el español afincado en Cataluña que tiene que hacer kilómetros a pie para llegar a su trabajo, no es muy cómodo tener que esperar 10 días a ver si se normalizan las cosas o van a mayores.

¿Tendremos un estado de emergencia justo el 10-N? este camino de inacción es muy probable que nos conduzca a esto. Pues la ausencia de respuesta puede ser contemplada como debilidad y dar mas aire al horizonte de la duda.

El presidente en funciones juega una partida de ajedrez muy complicada, pues en plena campaña electoral tiene que demostrar su capacidad de liderazgo por encima de lo que siempre quiso, ser presidente del pueblo español en su conjunto. Un liderazgo que exige sacrificios y tal vez la salvaguarda de la paz social le pueda hacer perder su puesto en la presidencia del gobierno de España.

Y para el presidente entrante después del 10-N qué se encuentra…

Tal vez el llorar halla perdido su significado y el ser humano se halla deshumanizado sacando su animalidad, perdiendo la facultad de amar y abrazar al ser humano herido o maltratado en frente de él. Tal vez la política no entienda de humanidad, de ser un ser humano doliente…. tal vez el llorar halla perdido su significado..

 

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